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¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por sailor-saturno el Jue Ene 28, 2010 9:28 pm

manis me re encanto el capi esta super y eso de el final esta wow bueno eso besitos sayonara!!!
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por serenity2202 el Lun Feb 01, 2010 8:58 pm

me gusto mucho el capi y mas por q me encanta ver a serena con seiya!!!!!!!!!!!
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por -Tita- el Lun Mar 01, 2010 11:33 am

Hola! siento la demora pero me encontraba de vacaciones y además no me llevé el link del foro aaaaaaww

Aquella semana pasó rapidísimo; desde el jueves, Mina, estuvo molestando con preguntas sobre qué usaríamos, a qué hora nos reuniríamos y mil cosas más. Por supuesto el tema principal de todo era Diamante.
Sinceramente, mis pensamientos estaban lejos del bar esa semana. Luego de mi conversación con Darien y recordar a mis amigos les envié un mensaje de texto a Haruka y Andrew, al no recibir respuesta intenté con un e-mail, pero tampoco obtuve noticias.
-Oigan, ¿han sabido algo de los chicos?
-Hay, Serena, me imagino que Darien debe estar muy ocupado con su trabajo, así como los demás deben estar concentrados en sus actividades- contestó Ray.
-De Darien ya supe algo, son los otros dos quienes no dan señales de vida- refunfuñé.
-Andrew dijo que este mes trabajaría como loco, ¿recuerdan?- suspiró Lita- Creo que un día de estos iré a verlo al CROWN, digo podríamos ir a tomar una de sus ricas malteadas.
-Sí, cómo no, Lita- se escuchó el infaltable comentario de Mina- Seguro vas por las malteadas- lo que provocó las risas de todas.
-Bueno, en cuanto a Haru, está estudiando mucho en sus cursos de verano.
-Amy, parece que estás muy al tanto de lo que hace Haruka- sentenció Mina.
-Pero, pero- Amy se notaba nerviosa, la verdad todas sabíamos que Haruka le llamaba la atención de una manera especial- pero si eso fue lo que él nos dijo sobre sus planes de verano.
-Creo que tienes razón- Mina se hizo la pensativa y luego exclamó-. Ya basta de tanta charla, no vine a discutir sobre las actividades veraniegas de nuestros amigos, vamos a la pista de una vez. Esta fiesta será lo máximo.

Llevábamos un buen rato sentadas en una mesa de StarLight, había bastante movimiento esa noche, por lo que Mina y yo apenas nos acercamos a la barra hasta que se calmara un poco el ambiente. Fue una calurosa noche de verano y el lugar estaba repleto, la fiesta prometía ser excepcional.
Todas hicimos caso al consejo que Seiya me dio y vestimos con ropa oscura, nuestra forma de llamar la atención no era, precisamente, hacer escándalo con ropa mojada, claro mi pequeño incidente fue una excepción fortuita. Las chicas se decidieron por pantalones ajustados y algún top o blusa entallada, mi elección personal consistió en una mini falda de mezclilla y una blusa escotada negra.
Eran casi las 2 a.m. cuando se anunció por alta voz el inicio oficial de la mejor fiesta de espuma que esta ciudad haya visto. Todos se aproximaron al centro de la gran pista de baile, lógicamente, nosotras no nos quedamos atrás. De un momento a otro la espuma nos llegaba a la cintura, la música a penas resaltaba entre las risas y los gritos eufóricos de todos los asistentes. Me encontraba bailando y riendo con las chicas, cuando un jalón de mi brazo derecho me apartó del grupo. Estando en ese lugar sólo se me vino a la cabeza una cosa, un rápido encuentro en la barra o, tal vez, haría otra visita a la bodega; sonreía por mis pensamientos mientras una fuerte mano sostenía mi brazo y me guiaba hábilmente entre la multitud. Llegamos a la zona del bar y Seiya se volteó para quedar frente a mí y tomarme por la cintura.
-Hola- sonrió pícaramente cerca de mis labios.
-Que delicado- no pude evitar sonreír también.
-En los secuestros no hay tiempo para ser delicado- me contrajo aún más hacia él.
-Así que estoy secuestrada- colgué mis brazos de su cuello- y ¿pedirás recompensa?
-No- rozó mis labios con los suyos- no tengo intenciones de devolverte, bomboncito.
-¿Y si comienzo a gritar?- mi tono era juguetón.
-¿Serías capaz?- cuestionó retador.
-Claro- puse cara de inocente y murmuré de forma que sólo él me oyera-. Auxilio, que alguien me salve, por favor- finalicé entre risas.
-Si ese es el caso, yo tengo un método bastante efectivo para hacerte callar- adoptó una actitud seria.
-Yo no confiaría mucho en tus métodos, cariño- justo cuando iba a continuar con mi papel de víctima me besó de improviso, apretándome por la cintura con una mano y sosteniendo mi cabeza con la otra.

Encuentros como este se volvieron habituales de cada sábado en la noche, por su puesto, en algunas ocasiones no podíamos asistir las cinco, pero Mina y yo no faltamos ni una sola noche, ambas teníamos un interés más allá de la música, el baile y los tragos. Mi inseparable amiga y Diamante se trataban de modo similar a Seiya y yo, con la diferencia que ellos platicaban más; nunca me quedó claro si Mina quería obtener la mayor información posible o en verdad le gustaba; incluso se mensajeaban durante la semana y creo que hasta algún contacto virtual tuvieron. En cuanto a mí, la cosa era más fría o más caliente, según como quieran verlo; nuestra relación era exclusivamente dentro del StarLight, sin confirmación previa de asistencia o de comunicación extra, manteníamos contacto visual a modo de coqueteo durante toda la noche, pero en cuanto a acercamientos quedaban limitados a momentos específicos durante la jornada. Así transcurrió todo el verano.
Esa era mi vida los fines de semana, durante el resto de las noches, tenía una cita con mi computadora. Andrew y Haruka respondieron mis e-mails y hasta los vi un par de veces, a pesar que estaban ocupadísimos se hicieron un tiempo para sus amigas preferidas. Pero esa no era la razón principal de las noches conectada a Internet, Darien y yo habíamos intensificado el contacto, chateábamos casi a diario, excepto las noches que él estaba demasiado cansado o demasiado ocupado, aún así me enviaba un mensaje de buenas noches y avisándome que no se conectaría. Solía pensar que nuestra amistad era especial, él me prestaba toda la atención del mundo durante nuestras conversaciones y yo en verdad estaba interesada en saber de su vida, cómo iba su trabajo y qué tal sus días en esa ciudad. Más de alguna vez intenté averiguar algo sobre Hina o alguna otra arrastrada que pudiera estar rogando por su atención personalizada, pero todo fue en vano; Darien no sólo era excelente doctor, estudiante y amigo, sino que también era excelente cambiando el tema a su propia conveniencia. De todas formas, vivía ocupado y el tiempo libre que tenía lo utilizaba en horas extras o en hablar conmigo.
El verano casi llegaba a su fin, dentro de dos semanas entraríamos a clases, la verdad es que me encontraba un poco ansiosa por esto, extrañaba a mis amigos, algunos compañeros de clase, también a un par de profesores y los almuerzos en los jardines de la Universidad; lástima que con todo esto venía, inevitablemente, el estudio, los trabajos y los exámenes. Gracias al cielo, las chicas no se perdieron durante todo el verano, a pesar que Ray estaba de novia con Neflyte y se veían seguido, nunca canceló una reunión con nosotras por él; Lita, durante el primer mes de vacaciones, insistía en ir al CROWN, ya saben porqué, pero tampoco se obsesionó con el tema, eso sí durante el segundo mes de vacaciones- cuando Andrew se fue a acampar con sus amigos- mi castaña amiga sólo rogaba por el regreso a clases. Amy, ocupaba su tiempo libre leyendo y por ahí consiguió un par de invitaciones a salir durante las noches de fiesta, pero no aceptó ninguna; Mina, ella si que se entusiasmó con las salidas, llegó a considerar el sábado en la noche como la visita sagrada a StarLight, en mi caso ya comenzaba a hartarme; el mismo ambiente, la misma gente, hasta la música me sonaba igual y para que decir que los encuentros con Seiya ya no tenían nada de sorpresivos, aún así no dejaban de ser emocionantes, hasta que llegó el final de las vacaciones.
Se hizo una gran fiesta el último viernes del verano para despedir, oficialmente, las vacaciones. Nosotras fuimos las primeras en la lista de invitados V.I.P. Esa noche Seiya y Diamante estuvieron más ocupados que nunca, les faltaban manos para atender a todos los clientes, incluso llevaron a otro de sus primos para que los ayudara, Zafiro creo que se llamaba. Mina intentó acercarse un par de veces, pero no logró mucha atención, y era comprensible, yo me quedé con las chicas y aproveché de bailar como si fuera el fin del mundo. Nos quedamos hasta que cerraron el lugar, fue cuando Seiya tuvo su única oportunidad de la noche para acercarse a mí.
-Wow, hoy si que te extrañé- estaba parado frente a mí con las manos en los bolsillos.
-Estuve aquí toda la noche- dije de manera obvia.
-Sabes a lo que me refiero, bombón- sonrió ladeando su cabeza y observando alrededor que nadie nos escuchara.
-Es broma- le sonreí coqueta.
-Mañana tengo el día libre o, mejor dicho, la noche libre- enarcó una ceja pícaramente- estaba pensando que tal vez tú- sacó una mano de su bolsillo para apoyarse contra la pared a mi espalda- podrías ir a mi departamento y- se vio interrumpido por el llamado de sus primos, quienes lo solicitaban para terminar de ordenar todo- bueno, tú sabes, preciosa- tomó mi mentón con la otra mano y me dio un pequeño beso antes de alejarse-. Te espero, ya tienes mi número- anunció antes de voltearse para dirigirse a sus compañeros que no paraban de gritar su nombre-. Ya voy, ya voy, ¿acaso no pueden hacer nada sin mí?- carcajeó.
No quise comentarles a las chicas sobre la invitación que recibí esa noche, escuchaba sus comentarios en mi cabeza de sólo pensarlo. Podía imaginar a Ray diciendo: Bueno, Serena, ya sabes lo que significa esa invitación; o Amy con alguna de sus reflexiones: Serena, puede ser peligroso, además no se ve bien que vayas al departamento de un muchacho que vive solo. Lita, tal vez, diría algo como: Es un chico guapo, pero no sé… En cuanto a Mina, lo más probable es que su comentario fuera un poco distinto al resto, ya la veía aconsejándome: Serena, no puedes faltar, debes ir espectacular y dejarlo con la boca abierta, por su puesto no olvides averiguar la dirección de mí querido Diamante. Reía de tan sólo imaginarlo, es que las conocía tanto que no hacía falta preguntar, ya sabía la respuesta.
El sábado en la tarde fue tormentoso, ya ven cuando quieren hacer algo, no obstante hay un molestoso “pero” que no las deja en paz. Esa era mi situación, por lo que intenté distraerme; vi televisión, recordé una receta para hacer galletas de manera simple, claro que eso no evitó que salieran un poco quemadas, me arreglé las uñas y por último me rendí ante el vicio cibernético. No me di cuenta cómo pasó el tiempo, cuando miré el reloj marcaba las 20 horas, si pretendía salir a algún lado debía empezar a arreglarme ahora. Tomé una ducha de treinta minutos, hasta se me arrugaron los deditos, busqué en todo mi closet, no podía decidir qué ponerme, al final opté por unos jeans desteñidos con una blusa rosa, dejé mis largos rizos sueltos y me puse una boina del mismo tono de la blusa; un maquillaje a tono y unos zapatos bajos que combinaban con mi pequeño bolso. Busqué los accesorios adecuados, una pequeña chaqueta de mezclilla y salí; por su puesto le dije a mamá que iría a una reunión con unos amigos en el departamento de uno de ellos; por favor, cómo si ustedes nunca hubieran cambiado un par de detalles en la versión que cuentan a sus padres, además sí estaría en una reunión, de dos personas y no éramos precisamente amigos, pero bueno, esos son pormenores del asunto.
Cuando estaba cerca del lugar busqué mi celular, dudé en llamar, pero finalmente marqué para avisarle a Seiya que estaba por llegar. Sé que, probablemente, no entiendan qué era todo éste asunto con él, qué me pasaba. Es difícil de explicar, sólo se me ocurre hacerlo a través de la ciencia; sí ya sé, deben estar pensando ¿qué tiene que ver la ciencia en todo esto? Se los resumiré en una frase: Cada contacto físico produce reacciones químicas que llevan a instintos biológicos. En otras palabras, cada vez que estábamos cerca los impulsos dominaban la razón y una revolución interior se apoderaba de mí y estoy segura que de él también. Ahora sí entenderán, aun que sea un poco, porqué fui esa noche a su departamento.
Cuando crucé esa puerta, creí que todo el fuego acumulado en nuestro interior se liberaría de forma automática, al contrario de toda expectativa, las cosas estuvieron bastante calmadas por el momento; me senté en el sillón, me ofreció un trago y conversamos un rato; en ese momento me sentí en la reunión de amigos que le dije a mi mamá. En verdad, no podía estar más alejada de cómo imaginé que sería, hasta que se acercó a mí y de un segundo a otro me besó, me presionaba contra su cuerpo como si temiera que yo escapara; al principio yo también quería sentirlo así de cerca me aferré a él con fuerza; comenzó a inclinarse en el sillón hasta quedar sobre mí, tenía su mano izquierda enredada en mi cabello y con la otra presionaba mi cadera. Esto sí se parecía a lo que tenía en mente, excepto por un detalle, no se sentía como imaginé; no era lo que deseaba, había desaparecido la enigmática atracción que Seiya producía en mí, comencé a reflexionar mientras respondía a sus besos por inercia y entonces llegué a una conclusión.
No tengo nada que hacer aquí, pensé mientas me las ingeniaba para lograr una salida rápida y sin interrogatorios o impedimentos, pues, no se me ocurrió ninguna, sólo atiné a separarme repentinamente de él, lo que provocó expectación. Me miraba atento, como si esperara un show o un movimiento atrevido de mi parte, pobre, en ese momento me puse de pie, tomé mi cartera y viéndolo a los ojos le dije:
-Mejor me voy- no sé ni como sonó mi voz en ese momento.
-¿Es una broma?- preguntó casi irónico, sin moverse de su lugar.
-No, es sólo que…
-Vamos, Serena, sabes que no viniste para esto- se puso de pie y acercó.
-Tengo claro a qué vine, pero creo que ya no me interesa- aclaré tajante.
-No seas así- me tomó por la cintura- aún no llegamos a la mejor parte- me besó en el cuello.
-Lo siento, Seiya- puse mi mano en su pecho para alejarlo-, el momento ya fue- me dirigí hacia la puerta.
-¿Fue? Y quieres decirme ¿qué fue lo que pasó?- cuestionó molesto.
-Se me pasó el entusiasmo- le dije con tono indiferente y luego salí del departamento. Escuché cómo me gritó desde la puerta:
-¡Serena! No seas niña, regresa de una vez.

Si creía que con esa frasecita me haría volver, no podría estar más equivocado. Caminé por las calles hacia el centro, no quería llegar a mi casa y tenía millones de ideas que aclarar en mi cabeza. Menos mal que era sábado y había bastante gente en las calles, luego de unas horas me pareció que debía volver a casa, justo cuando me encaminaba hacia allá, vibró mi celular, supuse que era mamá, luego pensé que sería Seiya insistiendo otra vez, cuando tenía el teléfono en la mano imaginé que podía ser una de las chicas, quedé paralizada cuando leí el mensaje de texto recibido.

Regrese! Acabo de
llegar a mi dpto.
Nos vemos princesa
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por Ingrid el Mar Mar 02, 2010 6:27 pm

hay que padre te quedo pero que va a pasar por que nos dejas asi heeee no seas mala por favor actualiza lo mas pronto posible
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por -Tita- el Lun Mar 15, 2010 1:44 pm

Cap. 7: “Aceptando mis sentimientos”




Genial! Puedo ir
d visita o estas
muy cansado?


Claro. Te espero



Ni yo misma entendía qué estaba haciendo, pero decidí ir a ver a Darien. Fui a una tienda abierta las 24 horas y compré helado, si algo habíamos compartido muchas veces era eso, además me pareció una buena excusa, ya les dije, no sé qué pensaba esa noche. Llegué al departamento de Darien cerca de la 1:30 am, me sentía tan nerviosa que me sorprendí, estando frente a su puerta tragué saliva y golpeé, antes que pudiera pensar en algo Darien estaba ante mí.

-Hola, Serena- me saludó animoso dándome un abrazo.
-Darien- tardé en reaccionar, pero luego me di cuenta que llevábamos dos meses sin vernos y entonces lo abracé con fuerza-. Te extrañé- susurré apenas antes de separarnos.
-Yo también los extrañé a todos- expresó sonriente mientras me entrábamos al departamento.
Algo en su respuesta no me agradó mucho, pero no hice caso y me concentré en mi visita.
-Espero no molestar, sé que es muy tarde y tal vez querías descansar después de tu viaje- miré al suelo apenada.
-No digas eso- levantó mi barbilla para capturar mi mirada-, tú no molestas y sabes que puedes venir cuando quieras.

Eso me hizo sonrojar, de hecho recordé las primeras veces que nos vimos cuando me ruborizaba por cada cosa que me decía, me quedé viéndolo a los ojos por un momento y sólo pude murmurar su nombre. Mi estado de embobamiento duró apenas unos segundos, para mí fue mucho más que eso, desperté del encanto al darme cuenta que él se dirigía a la cocina y ya hubo desaparecido todo contacto visual entre nosotros.

-¿Quieres algo de beber?
-Tengo algo mejor- levanté la bolsa que traía en mi mano.
-Veamos de qué se trata- su voz era tan calmada.
-Helado- lo puse sobre la mesa y sonreí cual niña hace una travesura.
-Veo que no has cambiado mucho este verano- me recorrió con la mirada desde la cabeza a los pies, lo cual me inquietó-. ¿De dónde vienes?- preguntó mientras servía helado en unos tazones.
-¿Yo? ¿Venir?- su consulta me tomó por total sorpresa, a quién se le ocurre preguntar algo así, tal vez por la hora, fui bastante idiota en creer que parecería una visita normal pasada la una de la madrugada, pero como explicarle las enormes ganas que tenía de verlo, como explicar cosas que ni yo entiendo.
-Sí, lo digo por tu ropa, estás muy arreglada- me dedicó una hermosa sonrisa y con la mano me indicó el camino hacia el sofá.
-¡Oye! Yo siempre me arreglo y lo sabes- exclamé en son reclamo.
-Ya lo sé princesa- carcajeó-, sólo me sorprende que tus papás te dejaran salir a esta hora- se acercó una cucharada a los labios mientras me miraba a la espera de una respuesta.
-La verdad es que salí hace rato de mi casa- enfoqué mi vista en el tazón entre mis manos-, me habían invitado a- hice una pausa buscando la palabra adecuada- a una reunión- me miró esperando algún detalle extra, pero yo sólo añadí- en un departamento del sector.
-Debe haber estado aburrida- lo miré cuestionando su comentario-, tú no eres de las que se va temprano.
-Me di cuenta que no era donde quería estar- jugueteaba con la cuchara sin probar bocado.

Sentí sus ojos azulados sobre mí un instante y prendió la televisión, eso siempre me encantó de Darien, sabía exactamente cuándo cambiar el tema, obviamente, se había dado cuenta que mis intenciones no eran seguir hablando sobre mis actividades previas a visitarlo.

-¿Buscamos alguna película?- sugirió a la vez que ojeaba todos los canales.
-Claro, pero no te pongas exigente a esta hora- sonreí al ver cómo pasaba de un canal a otro sin hacer pausa.
-Extrañaba eso de ti- se volteó a verme con una sonrisa coqueta sin soltar el botón del control remoto.
-¿Qué cosa?- pregunté ruborizándome al instante, esperaba que pasara desapercibido por la tenue luz del ambiente.
-Tu sonrisa, tu alegría y hasta tu sarcasmo- se levantó llevando los tazones a la cocina-. Supongo que no te comerás esto- señaló mi pocillo con su contenido, prácticamente hecho agua.

Yo sólo negué con la cabeza y agradecí que se alejara un instante, ahora sí que era imposible esconder el tono carmesí de mi rostro. Su comentario fue como un botón de encendido para mi cara, me sentía tan extraña, a estas alturas y luego de todo lo que pasó el año anterior ya debería estar acostumbrada a su forma de tratarme, pero al contrario cada palabra me tomaba por sorpresa y me sentía vulnerable como una niña que se enfrenta a un grupo de extraños y no sabe de qué cómo actuar frente a dicha situación.

Estaba a punto de tener una seria conversación con mi yo interna, pero se vio interrumpida por Darien que me hablaba desde la cocina, el departamento no era muy grande, por lo que no era necesario gritar, su suave voz bastaba para oírlo a la perfección.

-¿Quieres un café o algo de comer?
-No, gracias.
-¿Segura?
-Un vaso de agua, por favor- no sabía qué hacer mientras estaba sola en el sofá, opté por cambiar la televisión como si ahí fuera a encontrar una respuesta.
-Aquí tienes- dijo poniendo el vaso frente a mí, traía un café en su otra mano, se sentó a mi lado, choqué con su mirada escrutadora y levanté las cejas en señal de confusión-. ¿Estás bien?- preguntó calmado.
-Claro, por qué no habría de estarlo- articulé las palabras con dificultad, acaso eran tan evidente mi estado, tan estruendoso era mi conflicto interno que se oía hasta mi alrededor.
-Nunca creí que dejarías un helado, a menos que estuvieras enferma- rió burlón.
-Que gracioso, Darien- su broma ayudó a soltarme un poco, él sonrió degustando su café-. Entonces- no quería dejar que el silencio se hiciera presente, apostaba que sería incómodo, quizá sólo para mí, pero lo sería- qué tal tu verano.
-Ya lo sabes, mucho trabajo, pero no me molesta en lo absoluto, más experiencia para mí.
-Sí recuerdo lo que me contabas. ¿No tuviste días de descanso o la oportunidad de salir y conocer la ciudad?- mi pregunta tenía la más inocente de las intenciones, pero cuando oí su respuesta deseé nunca haber tocado el tema.
-Claro tenía dos días libres a la semana, aunque generalmente ocupaba uno en papeleo y cosas así. Salí un par de veces, pero a lugares específicos, ya conocía la ciudad, estuve un par de veces de vacaciones con la familia de Hina.
Nunca imaginé lo mucho que me molestaba ese nombre, es decir, nunca me fue de mi agrado la tipa esa, pero escuchar a Darien hablando de ella como si nada me hizo sentir… enojada, eso es, estaba enojada. ¿Por qué? Quizá porque me recordó su larga relación, o el comportamiento de ella cuando nos conocimos en la fiesta de la universidad o, tal vez, me molestaba el sólo hecho de recordar que estuvo cerca de ella estos dos meses.
-¿Saliste con ella?- las palabras saltaron de mi boca sin filtrar mi disgusto.
-Un par de veces- respondió sin pensar, un segundo después pareció comprender el fin de mi pregunta y se puso de frente a mí, me observó durante el segundo más largo del universo, donde me sentí expuesta-.Por lo general las salidas eran con su padre y algún amigo de negocios o colegas del consultorio donde estuve trabajando, Hina me acompañó un par de veces a un viejo café que visitamos hace años.
-A recordar viejos tiempos- otra vez mi boca escupía mis pensamientos sin previa autorización ni siquiera sonó a pregunta, más bien fue una acusación. Él bebió de su taza tranquilamente.
-¿No vas a comenzar, o sí?- su voz era grave y seca.
-¿Comenzar con qué?- fingí no comprender a qué se refería.
-Con tus comentarios, Serena- expresión seria no se desvanecía, pensé en mis acostumbradas dos opciones; cambiaba el tema drásticamente y lo dejaba como algo sin importancia o esto iba a terminar mal.
-Sólo quería saber qué hiciste, con quién saliste y esas cosas- me defendí con semblante inocente.
-Y desde cuándo tanto interés por cada detalle de mi vida- me miró de reojo de forma desconfiada, pero algo me dijo que no era en serio, esa respuesta no era común en él. Elegí mis palabras cuidadosamente, esta vez y respondí.
-Siempre me interesa saber sobre las personas cercanas a mí- la ambigüedad de mis últimas palabras era suficiente como para no encasillarlo de amigo, pero tampoco de algo más-. Además- hundí mi dedo índice en su pecho- tú dijiste que extrañabas mi sarcasmo- reí triunfal y me puse de frente al televisor esperando haber hecho bien mi jugada.
Escuché como se le escapaba una risita ahogada, me despeinó en modo de broma y se acomodo para ver la tele.
-Nunca dejarás de ser una princesita caprichosa, verdad- murmuró sin mirarme.
-Princesita jamás, caprichosa quizá algún día se me quite un poco.
-Entonces, ¿nos quedamos con esta película?
-Me parece bien- respondí sin prestar real atención a la pantalla, tenía demasiado que analizar en mi interior como ver una película, sin importar cuál fuera.

Pensé en cómo estaría en ese momento si me hubiera quedado con Seiya, la verdad es que prefería estar ahí, entre los cojines junto a Darien antes que cualquier otro lugar. Sentía que hacía lo correcto y que más nada importaba. Me desligué de mis pensamientos y me relajé en serio por primera vez en toda la noche, poco a poco mis parpados cayeron y mi cabeza se ladeó buscando apoyo en el hombro de Darien, en cuanto sentí su calidez una descarga eléctrica me recorrió en un espasmo, él lo interpretó de manera distinta, pensó que tenía frío y me cubrió con una manta que estaba en el sillón de al lado, lo último que sentí entre sueño fue como ponía su brazo sobre mí descansando su mano en mi cintura.
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por Ingrid el Mar Mar 16, 2010 8:52 pm

hay que padre cada vez se pone mas emocionante jejejejeje sigue asi te felicito y actualiza pronto
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por -Tita- el Lun Mar 22, 2010 12:26 pm

Aún estaba medio dormida, me di cuenta que descansaba sobre el pecho de Darien, al abrir los ojos noté que era de madrugada por lo que decidí retomar mi sueño un momento más. Cuando desperté estaba sola en el sillón, vi la hora en mi celular y ya eran casi las siete de la mañana, Darien se encontraba en la cocina, me peiné con los dedos antes de acercarme y saludé con mi mejor sonrisa.
-Buenos días.
-Buenos días, bella durmiente- bromeó-. ¿Café?
-Sí, gracias, pero yo lo preparo- busqué una taza mientras él se acomodaba en una silla de la cocina con su café en la mano.
-Espero que no estés adolorida por dormir en el sofá.
-Para nada, la almohada estaba cómoda- contesté bromeando, él sólo rió.
-Así que soy una almohada cómoda, creí tener más aptitudes que esa.
-Claro, tienes muchas más, esa es sólo un bono extra.

Me sentía mucho mejor que cuando llegué, más relajada, tranquila, todo el nerviosismo desapareció y volvíamos a reír y bromear como antes. Definitivamente, me encantaba la relación que existía entre Darien y yo. Terminamos con nuestros cafés y reparé en que debía volver a casa, por supuesto el perfecto caballero que me acompañaba se ofreció a llevarme, siempre tan amable me dejó en la puerta de mi casa, nos quedamos un par de minutos conversando dentro del auto, si de mí dependiera habríamos estado horas ahí. Nos despedimos con un beso en la mejilla que me volvió a la realidad. Cuando entré a mi casa, era pasado de las ocho por lo que aún todos dormían, subí a mi cuarto sin hacer ruido, me puse la pijama y en segundos estaba dentro de mi cama. Me quedé recordando la noche recién pasada, desde lo que estuve a punto de hacer y hasta donde llegué, entre imágenes y recuerdos me dormí.
Al día siguiente me sentí extraña, era una sensación tan desagradable, no estaba a gusto con nada de lo que hacía, en pocas palabras, sentía que me faltaba algo. Intenté distraerme, ordené mi cuarto sin que mamá me lo recordara antes, la ayudé con el almuerzo, vi televisión, comí helado y me serví doble porción en honor al pecado que significó dejar que mi helado se derritiera. Nada hacía efecto, el vació seguía ahí, latente en mi interior. Pensando en el postre abandonado me perdí entre los recuerdos de la noche pasada, cada broma con Darien, cada risa juntos, era tan perfecto, congeniábamos excelente, nada hacía falta cuando estábamos juntos; en cambio ahora, que estaba sin él la sensación de soledad era una molestia que no me dejaba en paz.
Mi análisis profundizó al punto de comparar los momentos que había pasado con cada uno de mis amigos, con cada chico que me había llamado la atención y siempre llegaba a la misma conclusión: Con Darien lo pasaba mucho mejor. No podía, o mejor dicho no quería, entender qué sucedía conmigo. Al final, caí en lo inevitable, comencé a unir las piezas, desde cuanto me encantaba estar con él hasta el estúpido y, totalmente, fuera de lugar nerviosismo que me invadió cuando lo vi; a eso le sumamos la inmensa necesidad de estar con él y otros tantos detalles, entonces ¿qué obtenemos al final? La verdad, la dura e inevitable verdad que, inconscientemente, me negaba a asumir. Creo que a estas alturas ustedes lo sabrán mejor que yo, me… me gust… me gusta Darien; está bien, lo dije, ese el primer paso ¿verdad?
Bien, entonces, tomemos las cosas con calma, ya he resuelto el gran problema que me acongojaba, me di cuenta y lo asumí. Por lo visto, me salté desde la etapa de la negación hasta la aceptación, pues, el paso siguiente será la negociación ¿qué hago? No puedo lanzarme a sus brazos como una tonta, por dos razones, mi orgullo y mi pensamiento, jamás podría actuar como enamorada sumisa y desesperada, no va conmigo. Tengo que ser objetiva y razonable, enlistar los pros y los contras de la situación y así llegaré a una solución. Creo que aceptar esto es más difícil que ignorarlo.
Sí, lo sé, de acuerdo. Todos esos análisis de la situación y pasos a seguir para resolver el conflicto se oyen bien en teoría y son bastante efectivos cuando el problema no me incluye a mí como protagonista, pero qué más puedo hacer, nunca me he encontrado en este caso; nunca me había gustado alguien al punto de confundirme así, de lograr que perdiera mi seguridad y me controlara el nerviosismo, de querer estar con él cada segundo.
Al parecer, me encontraba en la indeseable obligación de pedir consejo a mis amigas, el inconveniente era que ellas no sabían nada de nada y tampoco podía llegar diciendo: chicas, me gusta alguien y no sé qué hacer. El bombardeo de preguntas sería insoportable. Por el momento, esperaría a ver cómo se daban las cosas. De todos modos las clases iniciaban ese lunes y estaríamos todo el grupo junto otra vez, o al menos eso era lo que yo creía.
La vuelta a la universidad fue genial, sentía que no había visto a mis amigos hace meses e incluso extrañaba a las chicas, a quienes había visto apenas el viernes. Andrew y Haruka aparecieron para almorzar como de costumbre y de Darien no supe nada hasta el martes; con todo el ajetreo del inicio de las clases, los alumnos nuevos, nuevos profesores, etc. Apenas tuvimos tiempo de conversar esa semana, nuestros horarios ya no coincidían como antes y algunos días ni siquiera nos topábamos más que en algún pasillo o corriendo para la siguiente clase. Con todo esto, mantenía mi mente más ocupada, pero no lo suficiente para olvidar mi nuevo afán.
El lunes de la segunda semana recién pudimos estar todos juntos y ponernos al tanto de lo que fueron nuestras vacaciones.
-No puedo creer que este sea el único día en que podemos reunirnos todos- se quejaba Ray.
-Lo mismo digo, ahora no podré probar los almuerzos de Lita a diario- se lamentaba Mina.
-Y yo apenas alcanzo a llegar hasta aquí, recuerden que el edificio de medicina está al otro lado del campus.
-Lo sabemos, Amy, y es una lástima que estés tan lejos- Andrew la abrazó por los hombros.
-Deberías cambiarte de carrera- bromeé-, así estarías cerca de nosotros.
-Bueno basta de lamentarse, señoritas- intervino Haruka- mejor dígannos qué tal estuvo su verano, cómo se portaron mis niñas favoritas.
-Así es- apoyo Andrew- cómo se portaron, supongo que no se buscaron otros amigos por ahí, ¿verdad?- tomó actitud de celoso para juguetear.
-Claro que no- se apresuró a responder Mina- jamás nos buscaríamos otros amigos- puso énfasis en la última palabra.
-Lo pasamos excelente- exclamé intentando llamar la atención antes que alguien hablara de más-, salimos a bailar, también fuimos de compras, a tomar helado, al parque, ustedes saben cosas de chicas- sonreí dando por finalizado el comentario.
-Veo que se divirtieron bastante- habló Darien, quien hasta ahora se había limitado a observar.
-Demasiado diría yo- Andrew seguía con su juego.
-Bueno, caballeros, y qué nos dicen ustedes- Mina invirtió la situación y agradecí por ello.
-Así es- apoyó Lita- queremos saber cada detalle de sus lindas vacaciones.
-Veamos- Andy se acariciaba el mentón como si estuviera eligiendo por donde comenzar-, ya saben que el primer mes de vacaciones trabajé como loco, hasta hice horas extras en el CROWN, pero valió el esfuerzo. El segundo mes me fui a acampar con unos amigos e hicimos excursiones en un bosque maravilloso, me relajé y disfruté bastante- Lita parecía satisfecha con esta respuesta.
-Que suerte tienen algunos. En cuanto a mí, ya saben, trabajé todo el verano.
-Es cierto, Darien, ¿cuándo llegaste?- preguntó Amy.
-Llegué el fin de semana, justo antes que comenzaran las clases- respondió mirándome de reojo.
-Cuéntanos, qué tal estuvo- habló Ray curiosa-. No me digas que ni siquiera tuviste tiempo para dar un paseo.
-Claro que sí- rió-, no creas que soy trabajólico. Salí un par de veces a recorrer la ciudad y a comer por ahí. Fukui es un lugar precioso, en especial cuando paseas frente al mar.
-Y aún así te quejas- recriminó Haruka-. Amigo, yo me pasé estudiando todo el verano y nada de paseos frente al mar.
-Sí, pero te paseaste feliz por el instituto dónde tomaste esos cursos de verano- acusó Andrew, dándole un codazo en el costado a Haruka.
-¡Haruka, no me digas que te enamoraste de alguna profesora! Que pícaro eres.
-Mina como siempre tan indiscreta- molestaron Lita y Ray.
-Para nada, todos los docentes que vi eran unos caballeros que podrían ser nuestros padres- carcajeó Haruka evadiendo el tema.
-Ya, entonces dinos, qué paso- reclamé curiosa.
-Michiru- develó Andy al notar que Haru no se animaba a hablar.
-¿Michiru?- preguntamos todas al unísono.
-Michiru y yo fuimos compañeros en un par de cursos y, bueno, nos llevamos muy bien.
-¿Qué significa nos llevamos muy bien? Acaso se volvió tu mejor amiga y confidente o es tu novia- mi rubia amiga le dedicó una mirada acusadora.
-Tranquila preciosa- Haru le acarició el cabello-, ustedes son irremplazable, mis chicas favoritas.
-Entonces, es tu novia- murmuró Amy tímidamente.
-Estamos saliendo, pero no quiero apresurar las cosas, no es mi estilo. Prometo que si todo sigue bien se las presentaré.
-Está bien, pero déjale muy en claro que tus mejores amigas somos nosotras- fingí estar molesta.
-Además tenemos derecho de antigüedad- dijo Lita.
-Y que no se atreva a jugar contigo- amenazó Ray- o se las verá con nosotras.
-Ustedes sí que son cosa seria, eh- Darien y Andrew se reían burlándose.

Era fantástico estar todos juntos otra vez, aunque no fuera a diario como antes. Mi grupo de amigos era lo máximo, todos nos cuidábamos como hermanos y siempre fingíamos estar celosos por cualquier cosa que involucrara alguien más, pero no pasaba de un simple juego. Hasta el momento no había tenido tiempo de hablar a solas con Darien, él estaba ocupadísimo planteando su tesis y mis profesores se entusiasmaron más de lo necesario dejándonos trabajos y apuntes para estudiar desde el primer día, “así es la universidad” repetían a modo de justificación.

Una tarde nos reunimos sólo las chicas, fuimos al parque a respirar, a todas nos hacía falta despegarnos de los libros un rato.

-Juro que si veo otro Manual de Organización me volveré loca.
-Te entiendo, Mina, yo estoy harta de realizar presupuestos.
-Ustedes tienen algunas materias más livianas, yo siento que esta carrera está administrando mi vida en vez de una empresa- Ray se notaba desanimada.
-Este semestre está horrible, no hemos cocinado ni una sola vez y he leído más que nunca.
-Chicas es normal, los primeros años siempre se trabaja más con teoría, aunque debo admitir que tienen razón, no llevamos un mes de clases y ya me falta tiempo para estudiar todo lo que debo- explicaba Amy.
Todas reímos, porque a pesar de todo, Amy siempre nos motivaba a seguir estudiando y ella sólo se quejaba de la falta de tiempo, nunca de estar cansada o aburrida. Ray fue la única que no pareció poner atención a lo que decíamos.
-¿Estás bien, Ray?
-Más o menos- contestó con un suspiro sin levantar la vista del suelo.
-¿Estás enferma? Deberías ir al médico para que te revise, tal vez sea stress y necesites descansar, ¿has dormido lo suficiente?
-Mina, no la atosigues con preguntas- regañó Lita.
-Lo siento, sólo estoy preocupada- se sentó junto a nuestra amiga y la abrazó.
-Lo que pasa es que Neflyte y yo discutimos ayer. Sé que es normal que las parejas peleen, pero nunca nos habíamos enojado así.
-¿Podemos saber qué pasó?- pregunté.
-Ni siquiera recuerdo por qué comenzó todo, pero al final terminamos muy alterados, él me decía que era temperamental y eso más me enojaba, le grité que no me entendía y otras cosas muy desagradables. No sé qué hacer ahora, quiero llamarlo y conversar tranquilamente, pero temo que no quiera hablar conmigo- sonaba muy triste.
-Tiene razón, eres temperamental.
-¡Serena!- Lita me interrumpió a modo de regaño.
-Déjenme terminar- me defendí-. Todas sabemos que tienes un carácter bastante fuerte y que a veces no controlas lo que dices, no por eso vas a dejar que esto afecte tu relación. Si en verdad lo quieres, y puedo ver en tus ojos que así es, no te rindas tan fácilmente. Ve, llámalo y habla con él y si no te contesta vas a buscarlo y haces que te escuche, si le dices que lo sientes y que entiendes que tu reacción no fue la apropiada y que se salió de tu control lo más lógico es que esté dispuesto a dialogar calmadamente. No arriesgues tu relación por cosas insignificantes.

Para cuando terminé de aconsejar todas se encontraban viéndome boquiabiertas, me sentí incómoda ante esto, pero no alcancé a preguntar el porqué de sus expresiones, ellas me lo dijeron antes.
-¿Serena, eres tú?- Mina me miraba extrañada.
-No lo puedo creer, ¿qué sucede contigo?- escrutó Lita.
-Quizá ahora está a favor de las relaciones y el romanticismo- sugirió Amy.
-Nunca te había oído hablar así- Ray estaba sorprendida-, pero gracias por el consejo, ten por seguro que lo haré, hoy mismo lo llamaré- me miró agradecida y yo le dediqué una sonrisa esperanzadora.
-Aún no entiendo qué pasa contigo. Normalmente habrías dicho algo como: olvídate de ese idiota, hay mejores cosas que hacer que lamentarse por un hombre.
-Oye, ¿por qué diría yo eso?
-Me lo dijiste una vez a mí.
-Tú eres un caso aparte, querida Mina.
-¿Que quisiste decir con eso, Serena?

Todas nos reímos mientras Mina, ingenuamente, esperaba una respuesta válida. Ese día volví a sentir la angustiosa necesidad de “ese” algo o alguien. Cuando llegué a casa estuve casi una hora intentando llamar a Darien, me sentí tan tonta, cómo es posible que sea tan fácil dar consejos a los demás y que yo misma no sea capaz de seguirlos. Finalmente, llamé a su departamento, con la sorpresa que me llevé desearía nunca haber marcado ese número. El teléfono sonó tres veces antes que una voz femenina contestara, un simple “Hola” bastó para reconocerla, era Hina.
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por -Tita- el Lun Mar 29, 2010 1:25 am

Casi reaccioné impulsivamente, cortar el teléfono o hablarle mal fueron las primeras alternativas que consideré, pero entonces razoné por un segundo y recordé aquella frase que dice “mantén a tus enemigos cerca” y de todo el ejército de intrusas que pudiera existir, Hina, definitivamente, era el enemigo número uno.

-Hola- repitió impaciente.
-Hola, buenas noches, ¿se encontrará Darien?- mi tono de voz fue el más dulce de toda mi vida.
-Claro, ¿quién lo llama?- sonaba intrigada.
-Serena- contesté con un deje de inocencia.
-Oh, Serena, ¿cómo estás? Soy Hina.

Como si no lo supiera, pensé, sonaba tan cínica haciéndose la simpática conmigo, pero dos podíamos jugar el mismo juego.
-Hina, pero que sorpresa. Estoy muy bien, gracias. Tú, cómo estás, qué tal tu verano.
-Que amable en preguntar, estuvo excelente. Preciamente, ahora nos encontramos con Darien recordando viejos tiempos y algunas salidas de este verano.
-Que bien- fue lo único que pude pronunciar mientras contuve las mil frases que tenía para ella, de las cuales la más suave sería arrastrada hipócrita.
-Bueno, pero tú quieres hablar con Darien. En seguida te lo paso, adiós Serenita.

Adiós, bruja, pensé. La verdad sólo me despedí sin prestarle demasiada atención, esperé un momento en el teléfono y al fin contestó.

-Hola- sonaba extrañado.
-Hola, Darien.
-Serena- exclamó con evidente alegría- ¿cómo estás?
-Bien y tú, ¿cómo estás? Espero no interrumpirte con mi llamada.
-Claro que no, Hina acaba de volver a la ciudad y pasó a saludarme. Pero, dime, ¿a qué debo el honor de tu llamada?- preguntó dulcemente.
-Cierto, es sólo que llegué a casa, me acordé de ti y quise llamarte, se me ocurrió que podríamos salir un día, como antes.
-¿Cómo antes?
-Sí, tú sabes a tomar un helado o pasear por ahí- se me hizo incómodo ser tan obvia estando Hina ahí con él, así que decidí suavizar mis intenciones-. Además con los horarios de este año casi no veo al grupo.
-Claro, excelente. ¿Te parece si te llamo luego y nos ponemos de acuerdo?
-Genial, esperaré tu llamado.
-No te preocupes. Adiós, Sere.
-Adiós, Darien.

Supuse que luego se refería a mañana, así que cené con mi familia y luego me senté junto a la ventana de mi cuarto, la vista que tenía desde ahí era privilegiada, un cielo maravilloso que las noches de luna llena se inundaba con su resplandor. Era con ese paisaje que hacía mis reflexiones más profundas y aquella vez necesitaba una con urgencia.

Repasando mis últimos acontecimientos y reacciones, luego de un buen rato charlando con mi yo interno, llegué a una serie de conclusiones. La locura con Seiya fue entretenida mientras duró, pero fue más que un affair fue lo que hizo darme cuenta con quién quería estar en realidad, les confieso que si no hubiera llegado a esa situación la noche que fui a su departamento quizá nunca me habría dado cuenta de lo que en realidad sentía por Darien, o tal vez habría tardado mucho más en aceptarlo. Por otra parte he descubierto una faceta de mí que no conocía y, francamente, creí que no existía, los celos. Siempre he celado a mis amigos, nada exagerado, pero jamás imaginé que me pasaría esto con un chico que me gustara, aquí entre nos tampoco es el mejor panorama tener a la ex arrastrada rondando a cada instante. Antes que todo, descubrí una parte de mí, eso no implica que yo haya cambiado en algo, sigo siendo la misma Serena, caprichosa y orgullosa; si Hina quería interponerse con lo que yo quería no sabía con quien estaba jugando.

Un particular sonido me interrumpió, era mi celular, me fijé en la pequeña pantalla y que sorpresa fue ver que era Darien, vi el reloj antes de contestar y hacía sólo tres horas de mi llamada.
-Hola, Darien- respondí un tanto efusiva.
-Hola, Serena. ¿Por qué tan alegre?
-Por nada, es sólo que no esperaba tu llamado.
-Pero si quedamos en que hablaríamos luego, o acaso ¿no fue así?- cuestionó confundido.
-Claro, claro, a lo que me refiero es que creí que llamarías mañana.
-Entonces, te alegró mi llamado- puso su voz en tono grave.
-Eso depende- me hice la interesante captando su juego.
-¿De qué?
-De si aún estás ocupado.
-Para ti siempre estoy disponible, princesa- su tono me confundía, podría estar actuando como antes o simplemente haciéndose el chistoso.
-Darien Chiba, siempre sabes cómo dar vuelta el tema a tu favor- solté una risita.
-Y usted no se queda atrás señorita. ¿Por qué no me preguntas directamente si aún estoy con Hina?

Su pregunta me paralizó, acaso fui tan obvia, acaso se había dado cuenta de todo, el silencio duró un segundo y él volvió a hablar.

-Sé que nunca te agradó, eso no es un gran misterio, pero te lo repito es muy buena persona no la juzgues por querer compañía. En todo caso, no te preocupes hace un rato que se fue, sólo vino a comentarme algo.
-Sí, sí, a recordar viejos tiempos- mascullé. Sólo obtuve una risita por respuesta a mi comentario.
-Bueno, supongo que no querías hablar conmigo sobre Hina.
-Por supuesto que no- respondí tajante-. Ya te dije de qué se trata.
-Claro- exclamó-, querías volver a salir conmigo como antes porque me extrañabas mucho- finalizó con una carcajada burlona.
-Yo, este, bueno- titubeé por un momento-. Sólo te dije que saliéramos como antes que extrañaba al grupo en general, nada más.
-No necesitas decir nada más. Salir como antes es entre tú y yo, nada tienen que ver los demás.
-¡Ya! Basta de darle tantas vueltas al asunto, ¿quieres salir o no?- me sentí sofocada con sus sentencias y la verdad no estaba de ánimo de para discutir mis intenciones.
-Vaya, parece que estás de mal humor o ¿te molestó algo de lo que dije?
-Para nada, es sólo que no me siento muy bien y quisiera descansar un rato.
-Te diré qué haremos, mañana tengo cosas que hacer temprano, juntémonos a las cinco de la tarde en la heladería que tanto te gusta. Yo invito.
-Me parece excelente- respondí más calmada.
-Entonces te dejo para que descases.
-Sí, gracias y disculpa que me haya alterado.
-No te preocupes, por cierto- su voz sonaba como si tramara algo- es tan fácil y divertido hacerte enojar- rió con ganas y antes que yo pudiera decir algo se despidió-. Te veo mañana, linda, te mando un beso de buenas noches. Adiós.
-Muy gracioso, Darien, muy gracioso. Te veo mañana- no pude evitar contagiarme de su risa alegre-. Buenas noches.

Me quedé observando el celular mientras pensaba: Te cobraré ese beso, Darien Chiba, ya verás.
Al día siguiente me levanté temprano, relativamente, pasado de las diez. Tenía una gran decisión que tomar, ¿qué usaría? Además, debía estar lista y salir con tiempo, ya que el lugar acordado me quedaba bastante lejos de casa.

Revolví mi armario de punta a punta buscando algo que fuese fenomenal y a la vez casual. Me decidí por un vestidito rosa claro con un estampado de flores fucsias en toda la parte inferior y más pequeñas en el margen del escote, un fino lazo blanco alrededor de la cintura y un bolerito de hilo tejido color crema que combinaba con unas sandalias bajas. Dejé todas las prendas seleccionadas sobre mi cama y fui a darme un baño, luego me vestí me maquillé en tonos rosas con un precioso brillo en los labios, me peiné con una cola alta haciendo que mi cabello cayera hasta mi cintura como una cascada dorada. Los accesorios no podían faltar, así que escogí unos aros en forma de rosas muy parecidos al estampado del vestido, un fino collar de plata con un dije de flor y un anillo del mismo juego. Finalmente, mi cartera, lógico dentro de la misma gama, era rosa un poco más fuerte que el vestido. Nadie podía negar que tuviera bien ganada mi fama de combinarlo todo.

Aún tenía tiempo antes de salir y mi mamá me llamó a almorzar, le dije que estaba apurada y que sólo comería una ensalada, el antipático de mi hermano se burló de mí, dijo que no era posible que yo comiera tan poco. No le di mayor importancia, le pedí dinero a papá y me apresuré en salir, no quería llegar tarde o tener algún contratiempo en el camino.

Como nunca, llegué puntual y para mi sorpresa no vi su lindo auto por ninguna parte, decidí esperarlo afuera del local, seguramente llegaría pronto. Tardó cinco minutos y he de confesar que fueron horribles, nunca imaginé lo aburrido que era esperar, me arrepentí de todas las veces que alguien debió esperar por mí. Darien se estacionó justo en frente y cuando bajó del auto lucía estupendo, traía sus gafas de sol, unos jeans oscuros y una camisa azul. El resultado de tal visión fue un golpe de emoción pura, se me sobresaltó el corazón y me quedé sin aire, menos mal que yo también traía mis gafas, sino habría notado la forma descarada en que lo miraba y eso iba en otra fase del plan. Así que; así se siente cuando te gusta alguien en serio, lo más parecido que pude encontrar en mi memoria fue la sensación que tienes justo antes de que parta la montaña rusa, cuando estás nerviosa y ansiosa a la vez, ese instante en que el corazón bombea frenéticamente y el estómago se estremece, contienes la respiración hasta que finalmente comienza el recorrido y lo único que haces es disfrutar. Si, creo que es bastante parecido.

-Hola- alzó la mano para saludar mientras se acercaba- lamento la tardanza, pero estaba en unos asuntos importantes y no pude librarme antes- se quitó los lentes y me dio un beso en la mejilla.
-No te preocupes, sólo fueron cinco minutos, tú me has esperado mucho más.
-Si es por eso, me debes muchos minutos- sonrío-. Le parece si entramos señorita- me indicó la entrada con su mano izquierda y apoyo la derecha en mi cintura para dirigirnos hacia la terraza de la heladería.
-Vamos.
-Dime, ¿te aburriste mucho mientras esperabas?
-No, estaba pensando que hace mucho no voy a un parque de diversiones- sonreí por el verdadero significado de mi cometario.
-Que interesante- opinó sin prestarme mucha atención.
-Más de lo que te imaginas, en especial si te gustan las montañas rusas. ¿Te gustan a ti?- nos sentamos en una mesa que estaba bajo la sombra de un árbol.
-Claro que me gustan, son muy emocionantes- miró alrededor buscando alguien que nos atendiera.
-Eso mismo pienso yo- dejé mi cartera a un lado y me quité los lentes de sol, sentí su mirada fija en mí y entonces me centré en sus pupilas y levanté las cejas en señal de pregunta.
-Estás hermosa- pronunció con esa voz grave que para mí era el sonido más coqueto de la tierra.

Milagrosamente no me sonrojé, en mi caso el tener clara la situación significaba retomar el control sobre mis emociones y reacciones.

-Muchas gracias- respondí con sutileza-. Tú no te quedas atrás, estás muy guapo.
-Gracias. ¿Estás lista para ordenar?
-Sí, mi favorito, como siempre.
-Chocolate- sonrío a la vez que me miraba con ternura.
-Que bien me conoces.
-Mejor de lo que te imaginas.
-¿Qué quisiste decir con eso?
-Nada, no le tomes importancia- dirigió su mirada hacia el mesero que se acercó para atendernos.

Su comentario me dejó intrigada, pero en ese momento no quise indagar más en ese asunto. Disfrutamos de nuestros helados y conversamos bastante, al principio sólo platicamos de cosas triviales, luego me contó qué planeaba para su tesis y que ya había comenzado a investigar, de hecho antes de encontrarse conmigo estaba en una reunión con un importante médico que le ayudaría con algunas cosas. Así se nos pasó el tiempo, me levanté un momento para ir al baño y fue cuando me llevé otra sorpresa como la del día anterior.

Estaba frente al espejo retocando mi brillo labial cuando alguien entró, ni siquiera volteé a mirarla, pero sentí como se instaló justo a mi lado. Guardé el brillo en la cartera y fue escuché su voz.

-Hola, Serena.

Levanté la vista hacia el espejo y vi su reflejo junto al mío. Ahí estaba quien me ponía de mal humor con tan sólo aparecer, me tragué el disgusto instantáneo en un suspiro y la saludé siempre mirando hacia el espejo.

-Hola, Hina.
-Que sorpresa encontrarte aquí, apuesto que viniste con Darien- me miró fría y fijamente por el reflejo.
-Y, tú, ¿cómo lo sabes?- me hice la despreocupada- Seguramente lo viste afuera, ¿verdad?
-No es así, querida. Te lo digo porque Darien y yo solíamos venir a este lugar y no cualquiera lo conoce, si te fijas está bastante lejos de la universidad y se encuentra en un sector poco común.
-Ah, pues sí lo había notado.
-Y sabías que yo le enseñé esta heladería, tuvimos muchas citas aquí.
-No entiendo por qué me dices todo esto, la verdad no me interesa y ya debo irme.
-Escúchame niñita- se volteó para hablarme frente a frente-, sé muy bien que estás tramando y ni creas que te lo voy a permitir y menos que te lo haré fácil.
-¿Qué te pasa? No sé de qué me hablas.
-Lo sabes perfectamente, no te hagas la inocente conmigo. Quizá Darien aún no se da cuenta, él es hombre, necesita más de una señal para captar el mensaje. Pero conmigo tu jueguito está claro, sólo mírate- me señaló de arriba abajo-, nadie se arregla tanto para tomar un helado.
-Tú, cállate, yo siempre me arreglo y además ese no es tu…
-Tú te callas- me interrumpió-. Ya te lo advertí, ni sueñes que te dejaré el camino libre, además recuerda que a Darien, no le gustan las niñitas- me dedicó una sonrisa sínica y salió de ahí.

Esperé un par de minutos ahí dentro, no quería topármela otra vez a la salida ni tampoco quería que Darien me viera así. Me apoyé en los lavamanos y podía ver la furia en mis ojos reflejada en el enorme espejo que tenía en frente. Un pensamiento invadió mi mente, siempre he odiado cuando las mujeres se pelean por un hombre y no pretendo caer en semejante cosa, pero ella llegó más lejos, estaba dirigida a mí y eso no es aceptable de ninguna manera. Si la arrastrada obstinada quería guerra yo se la daría sin flaquear. Podía hacerse la “buena gente, cortés y amable” delante de todo el mundo, yo ya conocía su verdadera forma de ser y no iba a permitir que se saliera con la suya, no si eso implicaba arruinar mis planes.
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por bombom el Mar Ene 03, 2012 1:35 am

queeeeeeeeeeeeeeeeeeeee xq?? como cuando donde?? no nos puedes dejar asi por favorrrrrrrrrrr por favorrrr sube el siguiente capitulo quiero saber q paso con la estupidaaa de hinaaa?? y xq darien dijo q conocia muy bn a serena pliss me encantoo tu ficc espero leas esto y no tardess bueno un año despues pero espero lo continues sii

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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por sailorangely el Dom Oct 06, 2013 9:02 pm

me encanta amo este fic me identifica tanto pillin
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Mensaje por sailorangely el Dom Oct 27, 2013 5:07 pm

ame esto realmente  es muy bueno 
tipicoooo hablar haste de la hormiga
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Re: ¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

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